
Para hablar de la gastronomía cántabra habría que necesitar no un post, sino varios. Así que por una vez, y para variar, vamos a empezar la casa por el tejado. No os hablaré de los deliciosos guisos montañeses, sino de un postre. Se trata de las corbatas de Unquera, que en realidad son mucho más que un pastel hojaldrado, son un símbolo de la llegada a la región cántabra.
Unquera es la primera localidad cántabra viajando desde Asturias, vía Llanes. Además, es una de las paradas obligatorias para todo aquel que pase de una a otra comunidad norteña. Aunque desde hace unos años a la actualidad las comunicaciones entre las dos regiones han mejorado antes no era así, y el llegar a Unquera era todo un reto, por lo que parar a degustar una corbata era un premio.
Así, no es de extrañar que en apenas unos metros existan numerosos varias cafeterías-tiendas, a la vera de la carretera, en las que las corbatas se venden con una facilidad pasmosa. Y es que no sólo son un manjar a degustar en la localidad de la que toman el nombre, sino que durante las últimas décadas han sido uno de los regalos más socorridos que llevar a seres queridos por quienes visitan el oeste de Cantabria. Así, no es extrañar que el formato que más se vende son cajas en las que se almacenan las corbatas por decenas. Una de las marcas más conocidas, que llevan años y años dedicándose a la elaboración de corbatas es Pindal.
La receta de las corbatas es muy sencilla y tradicional y en ella no hay lugar para los colorantes ni los conservantes. Y es que los artesanos reposteros llevan fabricándolas desde hace más de medio siglo con una receta muy básica: mezclando harina de trigo, mantequilla, azúcar, huevos, almendra y sal. Con todo ello se obtiene una masa que se hornea y se decora con uncubrimiento de azúcar y almendras picadas. Lo mejor: el crujido que producen al dar el primer mordisco, y al segundo, y al tercero…
La receta es bastante fácil de hacer en casa, pero lo cierto es que no merece la pena. El precio de las corbatas es barato, ronda los cinco euros. Y además, si no estáis cerca de Unquera eso no es impedimento para no poder degustarla. Desde hace unos años son muchas las fábricas especializadas en este típico postre cántabro las venden vía internet y podéis disfrutarlas en casa en apenas unos días desde que hacéis el pedido.
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