
Cantabria tiene rincones impresionantes, más por su historia o razón de ser que por una hermosura superficial. Este es el caso del Molino del Jado en Argoños, pequeño pueblo costero.
Y es que el mar Cantábrico, tal como lo podemos ver estos días, experimenta mareas muy fuertes con bastante frecuencia. Estas mareas provocan dos veces al día oscilaciones del nivel del agua que van desde los 80 centímetros de lo que se llama una “marea muerta” hasta los 4,5 metros en el caso de una “marea viva”.
Esta es precisamente la causa por la que la ría de Argoños aparece algunas veces llena a rebosar y otras veces vacía de agua. También se podrá apreciar en la playa que la orilla misma se sitúa más arriba o abajo según el día, podremos ver la orilla más lejos o más cerca según el día o dentro de un día mismo.
Ya desde tiempos muy antiguos, esta fuerza de la naturaleza, la fuerza de las mareas se ha utilizado en esta zona como motor para mover molinos. Se embalsa el agua con la pleamar y se libera con la bajamar sobre rodeznos de impulsión. Aunque los hubo sin duda alguna más antiguas que este Molino de Jado, estas mismas instalaciones se extendieron por casi todas las rías de la costa cantábrica en el siglo XVII, sobre todo a partir de la introducción del maíz como cultivo.
Es más, tan sólo en el entorno de la bahía de Santoña se contabilizan más de dos decenas de este tipo de molinos, de los cuales tres los podemos encontrar en Argoños.
Precisamente uno de ellos, el Molino de Jado, en el barrio de Ancillo de Argoños, se ha recuperado no hace mucho y tras la rehabilitación y posterior transformación en un centro de interpretación de la marisma, de su naturaleza y del modo de vida de sus habitantes, se ha convertido en un lugar imposible de dejar de visitar si visitamos la zona. El molino se encuentra abierto a los visitantes en verano y fuera de temporada también se pueden concertar las visitas. Su función actual es mostrar el funcionamiento del molino siempre que la marea nos lo permita.
Así pues, ¿qué mejor manera de conocer parte del estilo de vida antiguo de esta zona? Una visita al molino nos permitirá conocer los ingenios de la población para producir más y mejor en épocas en las que la maquinaría era un bien todavía desconocido.