
¿A qué en ocasiones, cuando os ponen un plato a la mesa, os preguntáis de donde ha salido lo que vais a comer? Pues si visitáis el restaurante Astuy no os pasará esto.
Y es que podéis conocer en qué hábitat vive lo que os vais a comer y seleccionar qué pieza queréis. El restaurante del hotel de mismo nombre ubicado en Isla (Arnuero) es toda una experiencia, especialmente si es la primera vez que acudís a un local como este.
Y es que el restaurante cántabro, situado a apenas unos kilómetros de Santander, cuenta con su propio vivero de langostas, lo que le ha dado una fama nacional al local. Eso no quita para que la forma de cocinarlos sea exquisita y merezca mucho la pena visitarlo.
La familia que gestiona el local está formada por antiguos marineros que decidieron no tener que pasar los meses faenando para buscar pescado y luego venderlo, sino que pensaron que sería mejor tener un vivero en el que cocinar las piezas que después ofrecerían a sus clientes.
Y así lo hacen. El cliente que entra en el local (es recomendable hacer reserva para evitar quedarse sin sitio) es acompañado por personal del restaurante hasta el vivero para que selecciona qué pieza quiere comerse. Cuentan con varias piscinas en las que las langostas viven en función del tamaño de cada una de ellas. La gente de Astuy os guiará en vuestra selección, pero os recomendamos que seleccionéis a una langosta hembra, ya que tienen fama de tener una carne más sabrosa.
Las piezas suelen pesar unos dos kilogramos, de los que en la mesa se comerá unas tres cuartas partes, ya que la langosta es un producto del que se aprovecha prácticamente todo y su carcasa pesa muy poco. Con una unidad de este tamaño suelen salir raciones para tres o cuatro comensales, para que os hagáis una idea. El comer langosta es un auténtico placer, en especial si saben cocinarla bien, como ocurre en Astuy, pero el peor trago es cuando llega la cuenta a la mesa, porque no es que sea precisamente barato.
Por ello quizás sea aconsejable combinar la langosta con algún otro plato de los que nos ofrecen en Astuy, porque ya sabéis que la gastronomía cántabra es de lo más variada y rica. La comida en este restaurante cuenta con otro extra, porque las vistas son inmejorables. El local está sobre la playa del Sable y el arenal puede verse desde la propia mesa del restaurante.
Foto Vía FreeCat