
Volvemos a hablaros hoy de una de esas rutas que pueden hacerse por plena naturaleza cántabra. Con la llegada del buen tiempo, pero cuando el calor no resulta del todo asfixiante, llega el momento ideal para realizar senderismo por esta región del norte de España. Hoy os vamos a sugerir adentrarnos en la montaña y transitar por los parajes de Fuente Dé, Aliva y Espinama.
Comenzaremos la ruta en el teleférico de Fuente Dé desde donde hay que tomar la pista que se adentra hacia el macizo y conduce a la Horcadina de Covarrobres.
En todo el tramo la pista es casi llana y permite ad- mirar un buen número de cumbres, en particular la gran mole rocosa de la Peña Olvidada y las agujas de Covarrobres, por cuya base se ha de pasar. En la horcadina la pista se bifurca: un ramal se dirige en dirección a las minas de Altaiz y el otro cruza la Horcadina de Covarrobres y desciende hacia Aliva.
Debemos coger este último ramal que desciende a través de las amplias praderías de Aliva. Según se baja será visible enfrente el Macizo Oriental (Picos de Cámara, el Jiso, el Pico Cortés,…) y detrás irá quedando la amplia vertiente este de Peña Vieja con sus impresionantes canales y espolones, la montaña más alta de Cantabria. Al descender se pasa por el collado de Juan Toribio, tras el cual encontraremos el chalet Real un poco separado de la pista. Algo después la pista llega al refugio de Aliva.
La pista sigue en descenso hacia los Puertos de Aliva. Existen ramales que se dirigen hacia el norte, que llega a Sotres o hacia las Minas de la Canal del Vidrio. En esa zona del cruce de pistas se encuentra la ermita de Nuestra Señora de la Salud y algunas cabañas. Si seguimos el curso del río Nevandi, hacia el sur, se llega a las Portillas del Boquejón. Se sale ya de Aliva y se comienza el descenso hacia Espinama.
Poco después se pasa por los invernales de Igüedri, un grupo de cabañas desde las que se contempla hacia el Oeste el vertical perfil de la pared sur de Valdecoro que se eleva sobre el bosque. La pendiente se acentúa y la pista desciende entonces mediante revueltas que discurren entre las hayas y los robles que dan sombra a los últimos kilómetros del recorrido llegando al final del bosque a Espinama. Desde aquí, subiendo por la carretera durante unos cuatro kilómetros llegamos de nuevo a Fuente Dé.
Foto Vía Winbledonian
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