
Cabezón de la Sal acoge todos los veranos una fiesta que es considerada el Día Regional de Cantabria, aunque también se llama el Día de la Montaña. Nació en 1967 con la idea de programar una jornada dedicada a la exaltación de las tradiciones folclóricas, mismo objetivo que se mantiene hoy en día.
Desde hace 38 años es calificada como Fiesta de Interés Turístico Nacional y es uno de los eventos que los aficionados a las fiestas populares cántabras no pueden perderse.
La fiesta consta principalmente de cuatro espectáculos celebrados a lo largo del día: folklore, deportes cántabros (bolos y arrastre vacuno), exposiciones de artesanía, productos gastronómicos y cinegéticos y por ultimo, concurso de carrozas y ‘la Pasá’ de las cabañas tudancas. Se celebra tradicionalmente el segundo domingo de agosto.
Es un único día de fiesta, por lo que se aprovecha el tiempo al máximo y los actos comienzan a primera hora de la mañana con la tradicional Diana compuesta por bandas, charangas, piteros, bigaristas y gaiteros que recorren las calles de Cabezón de la Sal llamando a los vecinos a participar de la fiesta.
La localidad va amaneciendo y se abren los puestos de la Feria de Artesanía y Cerámica de Cantabria, en la que se pueden encontrar artículos tan típicos como albarcas. También hay exposiciones y degustaciones de productos típicos (queso, mermelada, orujo, postres,…) procedentes de todos los puntos de Cantabria. Al mediodía tiene lugar el acto de afirmación cántabra, en el que el presidente de Cantabria pronuncia su discurso y, después, tiene lugar el homenaje a las banderas, en el que parejas ataviadas con trajes típicos de la región alzan las banderas autonómicas de España.
En lo que resta del día y a lo largo de Cabezón de la Sal tienen lugar demostraciones folklóricas y actuaciones de grupos danzas y picayos, pandereteras, solistas, rabelistas, piteros, gaiteros, parejas de baile, coros y rondas de mozos, bandas de música y charangas. Además, son muchas las personas que se animan, a pesar del calor que suele haber, a lucir el traje regional.
Otras actividades que completan este día son los campeonatos de arrastre de bueyes, marcado a fuego, doma del ganado, campeonato de bolos y la romería. Mención aparte merece el espectacular desfile de nocturno de carrozas y carretas típicas que se cierra con ‘La Pasá’ de las cabañas tudancas del monte, cabras, ovejas, perros pastores, campanos y zumbas y la batalla de la hierba. Luego es el turno de la tradicional procesión nocturna de Nuestra Señora de la Virgen del Campo a la luz de las antorchas y bengalas, con bailes de los ancestrales picayos. Cierran la fiesta la verbena y los fuegos artificiales.
Cabezón de la Sal es un lugar al que podéis llegar perfectamente desde muchos puntos de Cantabria. Hay lugares cercanos muy interesantes, como por ejemplo si reserváis vuestros hoteles en Suances, que apenas está a media hora en coche.
Foto Vía Kaornega