
Situado en la zona central de la comarca de Saja- Nansa, el municipio de Rionansa posee una gran calidad paisajística, poco alterada, debido a la abrupta topografía, lo que ha originado una escasez de vías de comunicación y una pobre densidad de población.
Constituye una excelente vía de comunicación entre el valle del Saja, el valle del Nansa, la costa occidental y Liébana. Pese a la escasa altitud del área septentrional del municipio, se alcanzan importantes cotas al sur, especialmente en las cumbres de Peña Sagra, donde destaca El Cornón, con más de 2.000 metros.
Las inmediaciones de Puentenansa se caracterizan por típicos paisajes kársticos. Es destacable en el municipio la presa de Palombera, que forma un embalse de unas 18 hectáreas. Debido a la presencia de calizas carboníferas se han ido formando diferentes formaciones subterráneas, como la Cueva del Soplao, situada entre los municipios de Herrerías, Valdáliga y Rionansa. La cavidad se conoce desde el siglo XIX y estuvo ligada a la actividad minera.
El desarrollo total de la cueva supera los 14 kilómetros, que se encuentran divididos en varias galerías. Estas galerías ofrecen un aspecto laberíntico y posee una especial belleza en sus formaciones calcáreas, de las que sobresalen las estalactitas excéntricas y otras destacadas formaciones que han hecho de El Soplao una cavidad única. Por algo está considerada como la Capilla Sixtina de la geología.
El valle del Nansa constituye por su espléndido estado de conservación uno de los últimos lugares de la fauna cántabra autóctona. Allí habitan especies cinegéticas, como el jabalí y el corzo, que conviven con otros mamíferos, como son el zorro, el rebeco en las zonas más altas y la nutria a orillas del Nansa, pudiendo ser atravesada en algunas ocasiones por el oso pardo.
La Sierra de Peña Sagra ha sido declarada Zona de Especial Protección de Aves, siendo frecuentada por rapaces, como el águila real y el buitre leonado, y de sus ríos destacan el salmón y la trucha.
Al norte del municipio abundan las plantaciones de eucalipto, y en la parte media del valle se localizan las praderías, dedicadas al ganado de esta zona, aunque pueden darse en zonas más altas con pastos asociados, como los de Tánago.
Aunque la formación más importante son los bosques de robles y hayas. Como transición entre las praderías y los bosques de frondosas hay formaciones vegetales arbustivas, compuestas por acebos, abedules o avellanos y matorrales como brezos y escajos.
Foto Vía: . SantiMB .